Carta de una desconocida (y revolucionaria) gallina

Carta de una desconocida (y revolucionaria) gallina

2 septiembre, 2017 0 Por admin

La mayoría de las gallinas del mundo son gallinas proletarias. Viven hacinadas en barrios llenos de estrechas jaulas. Prácticamente no han visto nunca el campo. Viven por y para poner huevos.

A pesar de sus deplorables condiciones de trabajo nunca he oído que nadie se preocupe por ellas. He visto a defensores de los animales protestar por las corridas de toros, por la desaparición del lobo o por la caza de ballenas, pero nunca se han solidarizado con nuestras ponedoras obreras.

Nosotras, las que vivimos en esta granja, somos afortunadas porque somos gallinas de clase alta. Como suele pasar en estos casos, no hemos hecho ningún mérito para merecer tal honor. Nuestra situación simplemente es una cuestión de suerte.

Vivimos en un «duplex» (algún día os lo mostraremos) con salida al campo y comemos lo mejor de lo mejor (solo pienso ecológico). Cuando nos apetece, también ponemos huevos, pero la mayor parte del tiempo nos lo pasamos correteando por ahí en busca de esos pequeños bichos que son como golosinas para nosotras.

Aun así nos sentimos discriminadas. En la granja, muchas vacas, los perros, los caballos, el cordero Lorentxo están identificadas… Hasta un animal, tan ajeno a la explotación, como el sapo que vive por la cuadra está bautizado. Sin embargo, nosotras somos las gallinas grises, las gallinas de Guinea o las gallinas «de toda la vida». Ni siquiera nuestro amado gallo ha conseguido que le distingan con un nombre.

Por eso no descarteis que un día nos unamos a nuestras congéneres proletarias, dejemos de poner huevos y hagamos una revolución.

¡Gallinas del mundo, uníos. Otra vida es posible!