Chrysoperla carnea

Chrysoperla carnea

23 junio, 2019 2 Por admin

Cuando veo uno de estos insectos, todo él de un color verde suave y con unas alas transparentes tan delicadas, no puedo evitar pensar en un hada. Y no ando tan desencaminada, porque la crisopa o Chrysoperla carnea es uno de esos insectos amigos que muchos desconocen.

De adulto se alimenta del néctar de las flores y de las secreciones, más o menos azucaradas, de los pulgones. Sin embargo, cuando son larvas su alimentación se basa  en un montón de pequeños bichos  que constituyen plagas para la agricultura. Si bien su plato favorito siguen siendo los pulgones, no le hacen ascos a arañas rojas, moscas blancas, huevos de oruga… en fin toda una joyita para tener cerca de nuestros cultivos.

Dentro de las Chrysoperlas hay muchas clases distintas. Prácticamente todas tienen la misma apariencia pero se diferencian en los tipos de canto que realizan en el cortejo y en los dibujos que forman las venas que atraviesan sus alas. Los expertos todavía están intentando hacer una clasificación. La más habitual aquí parece ser que es la Chrysoperla carnea.

Larvas

La hembra Crisopa pone unos huevos muy particulares ya que tienen un pedúnculo (como un hilo) con el que se agarran a las hojas. La larva nace entre tres y seis días después de la puesta. Son  alargadas y de color marrón dorado. Nada más nacer apenas miden 1 milímetro. Pasan unas tres semanas en las que hacen 3 mudas. Después, ellas mismas, se construyen un capullo de seda en algún rincón oculto de alguna planta. Allí pasan 14 días haciéndose adultas.

Pueden capturar presas bastante mayores que ellas. Les inyectan una enzima que las deshace y luego succionan el resultado. En caso de no encontrar comida suficiente se vuelven caníbales. 

Larva de Chysoperla

Adultos

Nacen con ese característico y delicado color verde, pero conforme se acerca el otoño se vuelven de color marrón y buscan un sitio para pasar el invierno, bien sea entre la hojarasca o entre la corteza de algún árbol. Cuando finaliza el invierno recupera su primitivo color verde.

La hembra suele poner los huevos por la noche. Cada día pone unos 4 de media así llega a poner cientos a lo largo del verano.