Juego de tronos VIII: Los gallos violadores

Juego de tronos VIII: Los gallos violadores

14 noviembre, 2019 0 Por admin

Los príncipes mestizos se han convertido en una horda de gallos violadores. Una vez que ya han establecido la jerarquía entre ellos se pasan el día comiendo y (si el gallo rey está despistado) violando impunemente a las gallinas.

Esto no tiene nada de particular en el juego de tronos de cualquier gallinero. Pero están corriendo por las redes tantos comentarios acerca de la situación de gallinas que, como las mías, se ven obligadas a convivir con estos violentos gallos, que no he podido evitar hacer un post sobre el tema.

Siendo, como somos, humanos compasivos, supuestamente deberíamos protegerlas de tales atropellos. Lo que no tengo muy claro es cómo hacerlo. No se si crear una cárcel donde encerrar y reeducar a estos depredadores sexuales o un refugio, con asistencia psicológica, para las gallinas maltratadas.

En fin, que me cuesta creer que todos esos comentarios vayan en serio. Como mujer, me preocupa y me asquea que se nos trate como un botín de guerra, que los prostíbulos se llenen de esclavas sexuales, que las leyes digan que una violación no es tal si se hace a una niña contra la que no es necesario usar la violencia porque está drogada previamente…

Como humana pienso que no estaría de más que nos demos cuenta de que los verdaderos depredadores, violadores y destructores del mundo animal somos nosotros, nuestro consumo compulsivo, nuestras ganas de hacernos selfies en los parajes más exclusivos, nuestros incendios forestales… y nuestra grandísima estupidez.

En cuanto a las gallinas, dejemos que sean ellas mismas quienes resuelvan sus asuntos. No sabemos como se sienten ante los «gallos violadores». A lo mejor, resulta que no les gusta perder el tiempo en preliminares y uno rapidito les resulta de lo más placentero. En todo caso, no tienen otra opción si quieren reproducirse y continuar la especie. Además, cualquier granjero sabe que son amplia mayoría en los gallineros y  se les ve muy tranquilas rodeando y haciendo la corte al gallo de turno.

Así es que he decidido no intervenir y esperar a que sean las propias gallinas las que empiecen su propia revolución feminista y reclamen los derechos que les de la gana. Bastante trabajo tenemos con arreglar nuestro mundo, como para ponernos a arreglar el suyo que tan lejos estamos de comprender.

 

Gallo

 

Gallinas rodeando a un gallo

 

Gallo blanco