La concha del  caracol

La concha del caracol

18 julio, 2018 3 Por admin

Para un animal tan indefenso, y tan lento, como un caracol es fundamental tener una concha en la que resguardarse. Para nosotros es la parte más destacable de este animalito. Son de diversos colores y formas y hay quien las colecciona.

Pero la concha del caracol es algo más que una cáscara bonita y puede decirnos muchas cosas interesantes de su dueño.

Composición

Está hecha básicamente de calcio y por eso es tan dura y resistente. Además de este mineral, en su composición entra alguna proteína. Cuando el caracol no tiene  suficiente calcio la concha suele presentar un aspecto blando, En cambio, cuando está bien provisto de este mineral es capaz incluso de regenerar una concha rota.

 

Concha de caracol rota

Lo que nos indica una concha de caracol

Los caracoles nacen con la concha ya puesta, pero esta crece a medida que lo hace el animal. Se prodria decir que el centro de la espiral es la concha original y que a partir de ahí ha ido aumentando su tamaño.

Cuando el caracol ha llegado a ser  un adulto el borde se voltea hacia el exterior. Una concha así nos indica que estamos ante un ejemplar que ya ha llegado a la edad reproductora.

Dos caracoles subiendo a un poste

 

El color también nos da pistas. Una concha oscura supone para su habitante una casa más caliente que una concha clara. De ahí que en climas muy cálidos los caracoles las tengan de color claro.

El número de vueltas que da la espiral de la concha sirve a los expertos para poder diferenciar entre las distintas especies de caracoles.

Las franjas transversales que las atraviesan indican periodos de estivación o de hibernación y, como los anillos de los árboles, pueden ayudar a calcular la edad del ejemplar en cuestión.

Una posición volteada de la concha, con la abertura hacia arriba suele responder a un caracol muerto ya que esta posición les hace muy vulnerables y no es habitual que la tomen.

Interior de la concha de caracol

 

La concha del caracol y las matemáticas

Las conchas de los caracoles siguen el patrón de una espiral logarítmica, es decir una espiral en la que la distancia entre sus brazos se va ampliando progresivamente. Este tipo de curvas son muy habituales en la naturaleza. Ciclones, telas de araña, el vuelo de los insectos responden a este tipo de espirales

 

Cocha espiral de caracol