Tambores de guerra

Tambores de guerra

20 febrero, 2020 0 Por admin

Se oyen tambores de guerra. El mundo rural europeo está muy harto de su situación y, por fin, ha decidido salir a la calle a explicar sus problemas y a reclamar medidas que permitan dar continuidad a las pequeñas explotaciones agrícolas y ganaderas. Estas son algunas de nuestras reclamaciones.

1.-Precios

El coste de la vida sube para todos, también para nosotros. El gasoil, los abonos, los piensos, las facturas de los veterinarios… se han actualizado. No ocurre lo mismo con nuestro productos. El precio al que nos pagan la leche es el mismo que el de hace 30 años. Lo mismo ocurre con otros productos del sector primario. Con la PAC (y ahora se están planteando hacer recortes) se compensa algo la situación, pero sigue sin ser rentable. Una avería imprevista y entramos en pérdidas.

Si a esto añadimos unas jordanas laborales incabables no es de extrañar que los jóvenes se quieran ir.

 

2.-Competencia desleal

No pretendemos que desaparezca el comercio internacional. Pero es de lógica que si, como productores, se nos exige cumplir unos requisitos, cualquier producto que llegue al mercado deba cumplirlos también.

En Europa hay un montón de  fitosanitarios que están prohibidos. Son muy eficaces en los cultivos, mejoran la productividad y abaratan los costes, pero tienen graves efectos en el medioambiente y en la salud. Está bien que no se permita usarlos. Por eso, no tiene sentido que lleguen a nuestra mesa alimentos importados que no cumplen normativas europeas. Pero llegan. Esto es un engaño al consumidor y así es dificil competir.

 

3.- Criminalización del campo

Los ganaderos estamos un poco hartos de que se nos responsabilice del cambio climático y se nos tilde  de asesinos por tener animales en nuestras granjas.

Y lo gracioso es que quienes nos acusan suelen ser personas que dejan tras de si una huella de carbono estratosférica. Gente que no renuncia a sus viajes en avión (a veces, privado), que se va de crucero, que se hace selfies en lugares paradisíacos que no duda en llenar de basura, que cambia de modelitos en cada estación, que tiene un chalet al pie de una playa en la que antes vivían tranquílamente un montón de animales. En fin, gente que con su modo de vida está destruyendo el planeta y sus ecosistemas. Pero la industria de la moda, del turismo, las fábricas… son intocables. Más fácil echar la culpa a los ganaderos y a los pedos de sus vacas de la contaminación y el cambio climático.

 

En resumen, que estamos muy hartos. Queremos seguir viviendo en nuestros pueblos, conservando la cultura y el entorno rural. No aspiramos a ser ricos, solo pretendemos poder ganarnos la vida en el sector primario. Y nos sentimos incomprendidos por una sociedad que se ha vuelto urbanita y mira para otro lado ante nuestros problemas.

Como no he podido asistir a todas las movilizaciones, esta vez las fotos no son todas mías. Desconozco los autores de las que voy a utilizar. Por supuesto que si alguno de ellos quiere que las elimine de este blog tiene todo el derecho a pedírmelo y, por supuesto, lo haré.